Crónicas caraqueñas (Semana Santa)

Por Boris L. García Cuartero

Siempre le digo a los panas –medio en broma, medio en serio- que en este país no se trabaja. Los feriados son abundantes, que si Navidad, carnavales, Semana Santa…todo cierra, no ves un alma en las calles, son los únicos días en que el tráfico de Caracas no es cosa de locos. Será por esa razón que deben esperar un año para descansar quince y un día de vacaciones.

Este jueves santo es uno de esos días de asueto. Salí temprano a la calle rumbo a Telesur, por suerte un motorizado del canal me “dio la cola” –en buen cubano: me dio botella. Calles y avenidas desiertas, poca circulación de vehículos y uno con ese susto que los propios nacionales te hacen interiorizar: cuidado, no andes por ahí solo, y si lo haces, “mosca…” Sigue leyendo

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (el Cuartel de la Montaña)

Por Boris L. García Cuartero

Impresiona por la solemnidad, aprieta los sentimientos, que se reviven en cada sala del Cuartel, donde el recuerdo permanente del gigante latinoamericano nos lo devuelve como una mirada desde la altura de la montaña hacia un pueblo que le venera y respeta, que no lo concibe tan inmenso dentro de una marmórea orquídea –la flor nacional.

Chávez vive en el Cuartel de la Montaña. Allí está en medio de esa mezcla de razas que nos caracteriza, en los paisajes hermosos y diferentes de Venezuela; perdura su paso por la vida desde un rincón de la casa, allá por Sabaneta, o en las canciones y poemas que interpretó junto a juglares o una marea roja que lo acompañara en tantas misiones… Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (la jerga)

Por Boris L. García Cuartero

Resulta arrechísimo caer de fly en otro país y tener que aprender a comunicarse en poco tiempo, no precisamente por el idioma, sino por esos giros o costumbres que en nada se parecen a los tuyos… y como la necesidad te obliga, hay que echarle bolas al asunto

De pronto la frutabomba es lechosa, el melón, patilla, los plátanos fruta, son cambur y nada de guagua para referirte al transporte, ahí si que descubren al cubano que llevas dentro, listo para soltar un qué bolá cuando saludas a un pana, o preguntarle en la mañana cómo e mi socio o cómo está la cosa… por suerte son términos conocidos y ya pocos se asombran… Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (Para subir al cielo…)

Por Boris L. García Cuartero

…se necesita el teleférico de Warairarepano, en Caracas, no una escalera grande y otra chiquita… Unos quince minutos separan la estación en la ciudad, de las montañas de El Ávila, a unos dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, desde donde la capital venezolana muestra sus bellezas y contrastes.

El sistema fue inaugurado el 11 de diciembre de 1955 y puesto en servicio el 19 de abril de 1956 para permanecer abierto hasta finales de la década de los años 70. Luego de una inversión asumida por la Turística Caracas, abre en el año 2000 y la explotación comercial se le otorga al MINTUR que rebautiza el teleférico con su actual nombre, cuyo significado es la ola que vino de lejos o la mar hecha tierra.

En 80 cabinas funiculares se desafía la altura, atrás empequeñecen edificaciones y se aprecia toda la inmensidad de una urbe, fotografiada por muchos de los que se trasladan hasta el parque Ávila Mágica, donde una gigantesca bandera venezolana intenta competir con el hotel Humboldt, ahora en reparación y visto a ratos entre las nubes… Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (Anarquías…)

Por Boris L. García Cuartero

Amanece en la bella Caracas. Es un día cualquiera, en que los claxon comienzan a sonar apenas el sol ilumina las mañanas; debajo de mi ventana la cola para el pan está en su punto máximo: la gente se queja del nuevo precio, siempre para arriba como si buscara lo más alto en el cielo…

A paso apurado muchos van camino al trabajo, hay que sortear vertederos de todo tipo, parece que falló la recogida de desechos la noche anterior, a lo que se suma que la gente bota basura a la puerta de atractivos y bien protegidos edificios, quienes buscan algo entre los residuos remueven retazos de todo tipo… son algunas de las anarquías en la gran ciudad…

…y el desconcierto es mayor si falla el metro de Caracas. Súmele que por la capital, dicen, circulan diariamente unos dos millones de autos… hay colas en las principales calles y avenidas… la perenne disputa entre conductores obliga a hacer malabares para cruzar las vías, aun con el indicativo de paso peatonal… la luz roja de los semáforos puede ser violada en cualquier momento, sobre todo por los motorizados que desafían todas las leyes y velocidades… Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (¡Alegría de carnaval…!)

Por Boris L. García Cuartero

A mi mente regresa el monólogo de Carlos Ruiz de la Tejera, quien con aquella expresividad tremenda proclamaba ¡¡¡¡…alegría del carnaval…!!!! las fiestas más populares de Cuba y que se celebran en Latinoamérica con matices y significados diferentes.

Preguntaba a los panas si podría llegarme hasta un kiosco y tomar cerveza –por cierto a estas alturas con precios casi prohibitivos- y no pedía tanto como un buen pan con lechón o cochino, pero si otros alimentos que me permitieran “darle el palo a la cocina”, pero nada de eso, los carnavales por estas tierras son otra vaina u otra cosa… Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (entre necesidades y abundancias)

Por Boris L. García Cuartero

 

Qué locura…! Podría decir cualquier cubano, que viva el día a día venezolano, máxime si se está acostumbrado a las necesidades y escaseces de la Isla, mientras aquí se debate entre la abundancia en sus comercios y servicios gastronómicos, junto a salarios que apenas alcanzan para vivir, porque cualquier producto cuesta los ingresos mensuales del más común.

Han transcurrido cinco meses y he visto crecer en altos porcentajes los precios en el mercado interno –algunos frisan el 500 por ciento. La necesidad y la preocupación embarga a todos, ya que amanecen –amanecemos, más bien- casi a diario con una nueva remontada que convierte los ingresos en nada o casi nada, la escalada parece no tener fin. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Maestro

Por Boris L. García Cuartero

Hoy mi abuelo hubiese amanecido con una sonrisa de oreja a oreja, se hubiese emperifollado –ante la vista burlona y compasiva de la abuela- para encaminarse a “su” escuela y recibir en el camino toda clase de muestras de cariño y afecto.

Al final del día estaría orgulloso de su mesa de director, repleta de tabacos –el regalo más común cada 22 de diciembre- pero lo más importante y que lo hacía el más importante, era el agradecimiento de padres y alumnos por su condición de maestro, ganada durante la formación académica, en la Campaña de Alfabetización y en el ejercicio constante de educar, más que de enseñar. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (Feliz Navidad)

Por Boris L. García Cuartero

Estos son días de fiestas en Venezuela, de alegrías, de compartir en familia, de calidez y felicidad. Al menos así dicta la tradición, no importa lo apretado de la economía doméstica o el acoso externo a que está sometida la nación de Bolívar y Chávez.

La Navidad es todo un acontecimiento –y un descubrimiento para cualquier cubano de la Isla, donde la celebración se quedó en el tiempo y su renacer tiene otros matices, pues poco conserva de la religiosidad que le dio origen a los festejos decembrinos, abocados por la modernidad en lo fútil de un mercado inaccesible para la gran mayoría. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad

Crónicas caraqueñas (llegó Pacheco…)

Por Boris L. García Cuartero

Entre las frases populares que uno escucha a los caraqueños está “llegó Pacheco”. Para el forastero pudiera ser que se acerca alguien con ese apellido, sin embargo, basta con preguntar a los lugareños para conocer que el dicho tiene su historia, vinculada a estos tiempos de celebraciones navideñas y cambios de temperatura.

Resulta que Pacheco fue un floricultor galipanero que vivía en Guaraira Repano, en El Ávila, esa suerte de parapeto que protege a Caracas del clima de la costa. Se dice que cuando eran rojos todos los techos de la urbe, este señor bajaba hasta la Plaza Bolívar debido al frío tremendo que había en las montañas. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Sociedad