Viaje a la memoria en un libro necesario

Confesiones de quienes hicieron su historia...

Confesiones de quienes hicieron su historia...

Así catalogo a “Amigos que ya no están”, obra de la autoría del periodista Luis Báez y único libro comprado por mi en la Feria del Libro en Cienfuegos –no porque quisiera, sino porque fue lo único interesante que encontré. Ya lo había comentado antes, entonces haré los apuntes que considero.

El sagaz entrevistador desnuda para sus lectores a diversas personalidades, casi todas muy conocidas por su hacer público. Intelectuales, políticos u hombres sencillos y grandes como Demetrio Presilla, ingeniero que echó a andar la producción de níquel, cuando los americanos con su mala fe nos dejaron enredada la moderna tecnología de entonces y en la estampida del arranque cargaron con documentos y hombres a su servicio.

Controvertidos o controversiales como José Pardo Llada, quien le confiesa a su interlocutor no haber quedado bien ni con Dios ni con el Diablo y arremete o alaba todo aquello que quiso y negó –de ahí sus grandes contradicciones- sin pelos en la lengua, pero con una nostalgia insuperable por la tierra donde nació.

Qué decir de nuestro Nicolás Guillén, al catalogarse presumido, aunque también le recordamos con aquella sonrisa amplia, defensor del color cubano no solo por llevarlo sobre su piel, sino porque en Cuba el que no tiene de congo, tiene de carabalí. El Poeta Nacional que detestara la adulación, fundador y primer presidente de la Unión de Escritores de Artistas de Cuba (UNEAC), merecedor de la Orden José Martí, la más alta condecoración que otorga el Estado cubano y Premio Nacional de Literatura 1983.

Del Guillén de Sóngoro cosongo o Tengo, vamos a ver, aprendí un poco más en su casa museo del natal Camagüey, ahora Luis Báez me lo muestra como el ser humano que sentenció “…la muerte no existe como fenómeno vital y que de cada “muerte” brotan siempre oleadas de vida”. Por eso vive en cada cubanísimo verso o prosa a la cubanía…

De mi coterráneo Carlos Rafael Rodríguez, nos presenta al político claro, que vio junto a Fidel los errores que condujeron al derrumbe socialista europeo. Al hombre que se declaró comunista, sin cortapisas, por mucho temor al término que hubiese, le sobraban convicciones para manifestarlo y fue consecuente con su pensamiento… recuerdo la temprana lectura de Letra con filo.

Entre Beatriz Allende y Miria Contreras (Payita) –la primera, hija del Presidente Salvador Allende, derrocado por la fuerza el 11 de septiembre de 1973 y secretaria personal del mandatario la segunda- es como revivir la traición del mando militar, luego se supo y era de esperar, con la incitación y apoyo de los Estados Unidos y que derivó en cruenta dictadura por largos años.

Cada una protagonista de la historia, ligadas al patriotismo de un hombre –y el de ellas mismas, al permanecer junto al estadista en los momentos difíciles- vista además, desde las truncas intenciones del gobierno de Allende por salvaguardar para los suyos las riquezas del país; ideas bombardeadas en La Moneda, sacrificadas en miles de vida luego de instaurado el fascismo en su versión latinoamericana, por obra y gracia del tristemente célebre Augusto Pinochet.

Cuenta sus anécdotas Germán Pinelli –quizás desconocido para los más jóvenes, pero que hizo cátedra en los medios de comunicación cubanos-, hombre que permaneció en Cuba a pesar de los pesares, pues tuvo al unísono amigos y enemigos, admiradores y detractores, fue blanco de historias y fábulas, algunas poco agradables, incluso.

Luego de tener más tiempo para leer, llego a la mitad de “Amigos que ya no están” y sentí el deseo de compartir los deseos de que conozca mejor al General Néstor López Cuba, a la ¿dulce? Dulce María Loynaz, o al amigo de Cuba Omar Torrijos Herrera, al corredor Juan Manuel Fangio D´eramo, todos ligados de una manera u otra a la historia de mi país, aunque ya no están…

Luis Báez vuelve a describir –mediante otros y su pertinencia al indagar- el alma de una nación que todavía escribe su historia. Otros hombres y mujeres sencillos o grandes de estos tiempos la hacen a cada segundo… queda mucho por contar.

Luis Báez Hernández. La Habana, Cuba, 1936. Periodista y escritor. Autor de más de veinte libros entre los que se encuentran Secretos de Generales; El mérito de estar vivo; Miami: donde el tiempo se detuvo; Preguntas indiscretas; Los que se fueron y Los que se quedaron, entre otros. En el año 2003 le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de su vida.

 

 

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