Vivir 120 años

Por Boris L. García Cuartero

Antes de continuar con la lectura de este post le aclaro que no encontrará la fórmula mágica para sobrepasar la centuria, mucho menos una disquisición médica sobre el comportamiento humano… aunque sí, tiene que ver con el proceder de los humanos, esos que se han propuesto acortarle la vida a sus semejantes.

Para vivir 120 años, presumo, han de crearse condiciones excepcionales para una existencia sana y feliz –no me referiré a la dieta adecuada, por razones obvias-, me concentraré en aquellos aspectos en nos hacen más placentero el decurso y que sin dudas, redundarán en la paz interior, la tranquilidad de cuerpo y espíritu, ese necesario andar sin grandes preocupaciones, para no gastar más neuronas de las debidas.

Complejo verdad, sobre todo si tratamos de sobrevivir en un mundo agónico a causa del hombre. Basta asomarse a publicaciones periódicas para que le abrumen las miserias humanas y terrenales, el desasogiego de la gente por no tener los medios imprescindibles para al menos existir, a otros se les arranca la vida como consecuencia de la metralla, ser agota la naturaleza; las crisis empantan a los pueblos sin importar fronteras y hasta vueltas a la tuerca por cuestiones de ideologías…

Y ahora particularizo. Tengo una dieta médica –no por razones de salud, sino por ayudar a la salud de mis semejantes, pues dono plasma sistemáticamente-; inmerso en mi cotidianidad olvidé renovar la misma, es decir, sobrepasé la fecha límite del mes para que la información que cierra nuestra cubanísimia OFICODA* llegara a su destino y poder comprar la leche en mi bodega o mercado.

Acudí a la oficina marcada con * -y de cuyo nombre no quisiera acordarme- para revivir firma y cuño que amparan el fluido, y para mi sorpresa, ahora debo acudir durante ¡un mes! al sitio que indican para comprar la leche, sin importar distancias, ni horario laboral, ni problemas con el transporte, ni las inclemencias del tiempo, ni cuanto ni se me pudiera ocurrir ahora mismo…

Es cierto, olvidé algo que debí tener presente, pero por qué me castigan. Por obra y gracia de la burocracia instaurada en la Isla, la cual funciona, en la mayoría de los casos, en detrimento de esa paz necesaria en un país donde la población envejece y un programa multisectorial propone vivir 120… pero si no cambia la mentalidad de los burocrátas – o los mandamos bien lejos-, el proyecto será pura quimera.

Para el 2025 un alto porcentaje de la población cubana sobrepasará los 60 años de vida –de hecho Cienfuegos es una de las provincias con alto número de ancianos- y si desde entonces no desterramos cuánto comportamiento atente contra la salud mental de los conciudadanos, la calidad de subsistencia será cuestionable y poco podríamos demostrar sobre lo servible de nuestro proyecto social.

Por la burocracia cuesta sudor y lágrimas tramitar documentos, retrasa gestiones, invalida la agilidad de una respuesta… la burocracia es un mecanismo inoperante que obstruye el ánimo transformador –porque quizás a alguien le convenga. Gracias a la burocracia perderé un alimento de la dieta, porque tendría que dejar de trabajar y si no trabajo no me pagan y si no me pagan no tengo con qué cubrir mis necesidades… el cuento del nunca acabar… ay de nosotros si no acabamos con la burocracia…

*OFICODA: engendro que fue útil para normar la canasta básica. Hoy día restricción para el anhelado avance, como otros tantos mecanismos diabólicos.

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