Abulia

Por Boris L. García Cuartero

Le tengo pavor a la abulia. Es un ¿sentimiento? –mejor rectifico, es una manifestación-  que acaba con la existencia humana, su definición es enfática:

De acuerdo con lo expresado en el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la abulia es la falta de voluntad o la disminución notable de su energía. Se trata de una alteración en la fase preliminar de la actividad voluntaria, donde el deseo o la decisión de concretar una acción se ven perturbados.

La abulia implica una falta de interés que se traduce en la falta de actividad y en la ausencia de respuestas emocionales. En lenguaje corriente, podría decirse que la abulia es la falta de ganas de hacer cosas o la sensación de querer y no poder por falta de fuerza.

Cuando una persona sufre de abulia, experimenta un deterioro de la voluntad de actuar, que se refleja como indecisión y en un sentimiento de impotencia. El afectado siente apatía e indiferencia por aquellas cuestiones que antes le generaban satisfacción.

Como para respetar el conceptico, verdad. Pero, ¿cómo se puede llegar a la abulia? ¿qué la provoca? ¿es una manifestación que llega sola o se induce ante determinadas condiciones o situaciones? No pretendo hacer un manifiesto de tal actitud, no creo estar capacitado para eso, no obstante, la he sentido cerca, tan cerca que me preocupa, aunque asumo que haré de todo por espantarla…

Hoy vi la abulia por dentro en muchos cercanos por razón de trabajo, hoy precisamente cuando MI centro de labor arribaba a sus doce años de labor, y qué labor: crear bienes espirituales para los semejantes y me pregunto –y me preguntaré- cómo llegamos tan bajo, si tenemos a la mano el don de crear, de hacer para los demás, de sentir la inigualable satisfacción de saberte reconocido, admirado o hasta repudiado… de convertir en arte, sí en arte, la realidad que nos circunda, a veces cruel, pero la nuestra…

Para acabar con la abulia habrá que echar a un lado a quienes trabajan únicamente por amasar unos cuantos cientos al final de mes, a los derrotados por situaciones que nunca pedimos, a los que da lo mismo ocho que ochenta y ocho porque otros no cubren sus expectativas, a los que son incapaces de dar un criterio por temor a buscarse problemas y se parapetan en asentamientos para granjearse simpatías… a los que la abulia les impide avanzar.

Y esa es la peor de las consecuencias, cuando a gritos se han de abrir nuevas sendas, para cambiar el pensamiento de los empoderados e incapaces de compartir, escuchar, amar a su prójimo –si de la máxima cristiana se trata. Con la abulia como patrón es imposible cambiar lo que deba ser cambiado, se destruye, se mata la iniciativa, surge la apatía, la indiferencia y la impotencia… peor que peor…

Hoy vi la abulia bien cerca, tan cerca que sentí pánico. Y me parece que buscar culpables sería una pérdida de tiempo, lo que si creo que habrá que reunirse sin mandamientos administrativos, siquiera sindicales; tendremos que “conspirar” los que nos resistimos a tal concepto y revivir los mejores tiempos, cuando apenas recién nacidos nos propusimos que la abulia jamás ocuparía nuestro deber en el combate… y habrá que cambiar lo que deba ser cambiado… Menuda celebración…

 

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2 comentarios

Archivado bajo Cubanísimos

2 Respuestas a “Abulia

  1. Barbaro H.

    Muy interesante el tema de la Abulia,debíamos hace mucho tiempo pensar en ella y no como un trastorno de una persona,sino a la que aludes en tu comentario,a esa que daña a nuestra sociedad,esa que conspira y perturba la creatividad,que impide sentirse pleno,que limita nuestro quehacer solo porque no encontramos o no deseamos encontrar el motivo para emprender algún proyecto,personal o colectivo,en esas cosas debíamos pensar y buscar la génesis .
    Le corresponde a los que pueden hacerlo pensar en ello actuar.
    Estamos a tiempo!!!!!!!!!L

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    • Es lamentable ver cómo la abulia corroe. Comparto su expresión de que hay que combatirla no solo en la expresión individual, sino cuando se convierte en un problema colectivo, son más catastróficas sus consecuencias, hacen mucho daño y lo peor es que está ahí, en cualquier lugar, en contraposición con la voluntad de hacer de muchas personas. Desterrala es un imperativo, solo de esa manera podremos seguir adelante. Gracias por su comentario

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