La imprudencia agravia a lo descomunal de la naturaleza

Por Boris L. García Cuartero

Foto publicada por el sitio digital de Radio Angulo

Foto publicada por el sitio digital de Radio Angulo

Muchos amigos han lamentado las once muertes ocurridas en Cuba durante el paso del huracán Sandy, han trasmitido sus sentimientos a familiares y amigos –aunque desconocidos. Otros se preguntan, y de buena fe, cómo ocurrió tal desgracia, conocedores de cuánto se hace en medio del Caribe para disminuir las vulnerabilidades ante un evento de descomunal violencia.

Para explicarme el hecho recurro a mis experiencias de viejo reportero. Nótense las causas de las muertes investigadas hasta el momento y tal probabilidad existe, sobre todo en un territorio que no cuenta con la preparación del centro y occidente cubanos, azotados en varias ocasiones por fuertes meteoros y que nos han dejado amargas cuentas por saldar y la previsión necesaria cuando apenas se anuncia la proximidad de un fenómeno natural.

La imprudencia agravia a lo descomunal de la naturaleza. En una ocasión se produjeron lluvias intensas en Cienfuegos y junto a uno de nuestros camarógrafos me fui hasta la localidad de Charcas, cercana a la presa Galindo que en el límite de capacidad, amenazaba con romper su frágil cortina; la decisión era evacuar a toda la población y ahí comenzó la odisea.

Mientras el cámara y yo cumplíamos con nuestro deber, además de buscar con temor el mejor lugar donde resguardarnos en caso de que llegara el vendaval de agua, las personas se negaban a montarse en los altos y fuertes camiones del Ejército, pues querían permanecer junto a sus bienes materiales, incluidos el puerquito y las gallinitas –recursos irrecuperables, pero y la vida qué…

Hubo que acopiar paciencia y recurrir a cuánto podíamos en aras del convencimiento común. Imagine por un momento que a las inundaciones que ya ocurrían se uniera una descomunal corriente de agua, todo sería arrasado –incluso las ilusiones que compartíamos el camarógrafo y yo de salir con vida de aquella situación- y los pobladores a no abandonar aquellas casas de campo, hechas con madera y techo de guano.

Pronóstico de trayectoria del huracán Iván

Pronóstico de trayectoria del huracán Iván

En otra oportunidad nos preparábamos para el cruce del huracán Iván por el sur del archipiélago cubano, su camino era incierto, mas el peligro era cierto para el centro de la Isla. Se orientaron las medidas para protegernos de un evento categoría cinco y esa vez me fui hasta los edificios de 18 plantas a la entrada de la ciudad, donde no debía quedar nadie del piso cuatro para arriba… y las personas a no salir de sus casas…

Quiso la naturaleza que aquel fenomenal ciclón nos pasara a unos cuantos kilómetros de la costa y así y todo el mar de leva destrozó una carretera, lanzó a tierra piedras de inmenso tamaño, así como vetustas balas de cañón que los especialistas ubicaron en la época de corsarios y piratas, además de todo cuanto quiso extraer del fondo del mar.

Por poco no quedo para hacer el cuento, pues casi pegados al arrecife para dejar constancia de aquel espectáculo; una ola se levantó a varios metros sobre el rompiente, sin respetar la casa del torrero y el faro a la entrada de la bahía de Jagua; solo agarrados a una piedra, el camarógrafo, chofer y yo pudimos evitar enredarnos en aquel torbellino, que nos llegó más arriba de la cintura… la reprimenda fue grande al conocerse la imprudencia, pero esa noche las imágenes pudo verlas Cuba entera en el noticiero de televisión.

Sería muy subjetivo de mi parte ponerme a evaluar el comportamiento de quienes fueron víctimas fatales del más reciente impacto natural contra los nuestros. Pero quienes no abandonan sus débiles casas, quienes cruzan ríos crecidos, quienes “disfrutan” de la asociación de vientos y agua, quienes no son precavidos, es como si agraviaran a las fuerzas que desata la madre natura… otra cosa es la casualidad… o la fatalidad.

También es lamentable que algunos carguen la culpa al gobierno cubano, calificándolo de ineficaz, incompetente para proteger a los suyos, despreocupado por la suerte ajena y más, siempre que reporte dividendos materiales o el simple gusto del insulto, qué importa cuánta más de leña echan al fuego… maniática animadversión.

 

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Sociedad

2 Respuestas a “La imprudencia agravia a lo descomunal de la naturaleza

  1. Thank you for the good writeup. It in fact was a amusement account it.
    Look advanced to more added agreeable from you!
    By the way, how could we communicate?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s