DOHA 2012, se nos acaba el tiempo

Por Boris L. García Cuartero

Representantes de más de 190 países se reúnen ahora mismo en Doha, Qatar. Dan continuidad a las reuniones anuales relacionadas con los efectos del cambio climático –es decir la supervivencia del género humano. Un segundo período para el Protocolo de Kyoto, financiamiento y tecnologías vuelven a estar sobre el tapete… pero se nos acaba el tiempo y el consenso no llega…

Es la decimoctava cumbre que convoca la ONU, en la que no participan países de gran impacto para el clima mundial como lo son Estados Unidos, Rusia, Canadá y Japón, el primero no firmante del Protocolo de Kyoto y por tanto, alejado de cualquier compromiso global para erradicar las causas que provocan eventos extremos como grandes inundaciones, fuertes terremotos, devastadores tsunamis e intensos huracanes.

Y como para que no queden dudas, se incrementan la frecuencia e intensidad de estos fenómenos naturales –ya en duda si son tan naturales-, y la responsabilidad es compartida e histórica, pues los gases de efecto invernadero tienen una alta prevalencia en la atmósfera, pues según los científicos se acumulan desde la época de la gran industrialización… pero los poderosos ahora acusan a los emergentes y las consecuencias las sufren las naciones subdesarrolladas.

El futuro del Protocolo de Kyoto se discute solo entre una mayoría de la Unión Europea y Australia. En enero de 2013 deberá comenzar el segundo período de aquel acuerdo puesto en vigor en 2005 y los pronunciamientos son los mismos: hay que erradicar la emisión a la atmósfera de los gases de efecto invernadero, para lograrlo son imprescindibles las nuevas tecnologías, para emplearlas, es importante contar con el financiamiento…

Los que tienen dinero se escudan en la crisis mundial para cumplir con las cifras prometidas. Para este fin de 2012 debieron aportarse unos 30 millones de dólares para el fondo verde común; se espera que para 2020 el número suba a 100 mil millones de dólares, pero los pudientes están muy ocupados en salvar su banca –se han destinado millones de millones de dólares- mientras es irrisoria la contribución para enfrentar el cambio climático.

Tendrá que llegarse a acuerdos en medio de tanta discordia terrícola; los negados a tomar en cuenta el deterioro universal tendrán que abrir los ojos –algunos cables reflejaron que la mentalidad cambia luego de los daños ocasionados por el huracán Sandy en Nueva York-, con las plataformas acuñadas en Durban se desbrozó el camino, pero todavía es espinoso, ya que persisten los egoísmos y sobre todo el desdén por el género humano.

Un juicio ecológico habría que hacerle a quienes imiten la depredación que hizo emerger a los ahora desarrollados… un juicio ecológico tendría que hacerse a quienes una vez más hagan caso omiso a los pronunciamientos de Doha, la estructuración de los proyectos ha de ser inteligente y esa, parece ser, es la única diferencia entre los humanos y el resto de los animales. Si se postergan los compromisos se nos acabará la vida… ya el tiempo es poco…

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