¡Aquí no se rinde nadie…!

Por Boris L. García Cuartero

asamblea nacionalEsperaba por la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular para escribir sobre la patriótica fecha del 24 de febrero –hombrada en la historia cubana-, día de 1895 en que se regresaba a la manigua con más ansias de libertad, un pensamiento que nos acompaña todavía, pues la verdadera emancipación es derrotero para todos los seres humanos, sobre todo si los peligros son constantes…

Otro momento para recordar la efeméride. Volvemos a insuflar la esperanza al escuchar al ratificado Presidente Raúl, y constatar que se marcha sin apuros, pero a pasos sólidos hasta lograr la sustentabilidad del proyecto social que escogimos por mayoría en la Isla y para lograrlo habrá que cambiar todo lo que debe ser cambiado, sentencia fidelista.

El rumbo se trazó hace 118 años –mejor digamos que mucho antes, desde 1868. Y el mismo viento sopla aún en el archipiélago, aunque se debata entre sus problemas internos y un desfavorable contexto internacional, que para superarlo implementa cambios, porque llegó la hora de mirar con objetividad hacia el futuro de la Patria, esa preocupación de muchos cubanos, confiados, aunque con la expectativa de qué pasará cuando falte la generación histórica.

El anuncio de Raúl, estoy seguro, ahora mismo es replicado en todo el mundo. Fin del castrismo en Cuba me parece leer o escuchar… y es que los viejos combatientes dan paso a quienes ahora empuñan otras armas, proceso lógico para el cual se ha de estar preparado desde los cimientos mismos hasta llegar a la cúspide, que deberá afrontar intensos procesos organizativos para librarnos de todo mal, ese que alimentan los que para nada importa el socialismo cubano.

A la manigua volvemos con renovados bríos. El cónclave partidista sentó las pautas para sin ingenuidad alguna, adecuarnos a un mundo cambiante y a la necesidad de lograr la independencia verdadera en todos los sentidos, como no depender jamás de un solo socio, movilizar a las fuerzas productivas, remover de sus cargos a los infieles, quienes montados en el carro de la Revolución tomaron y toman cómodos asientos y ven pasar –sin ver- las ilusiones de un pueblo.

Las palabras de Raúl tienen el sentido práctico –e histórico- del compromiso con las ideas, del ejemplo a seguir en la batalla cotidiana, fue como volver a escuchar aquel ¡¡¡aquí no se rinde nadie…!!! de los momentos difíciles de entonces… Parece, comenzará una nueva época, igual permeada de dificultades, pues los milagros solo ocurren en los libros de cuentos; ahora falta el concurso del cambio desde abajo…

…en cada lugar donde se decide el futuro, y para hacerlo, sobrará la palabrería, la consigna, el cubaneo; es la única forma de ser consecuentes con lo aprendido e involucrar a los seguidores por naturaleza, las generaciones que se dicen están perdidas entre crisis y valores transformados… una vez más suena el clarín por la Patria y aunque para muchos el barco está encallado, otra vez viento en popa, que a toda vela se llegará a mejores puertos… la nave reabasteció otro 24 de febrero.

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