Hoy “vuelo el turno…”

Por Boris L. García Cuartero

ducha 2La expresión la he recordado en la medida que avanza el día. Un día de gris amanecer, fina llovizna y una temperatura poco común para estos lares, aunque se diga que estamos en pleno invierno cubano, en el cual la ropa de esa estación se saca cada vez menos de closets y escaparates… ¿será por el cambio climático?

He recordado mis buenos tiempos de estudiante. En Santa Clara hacía un frío entonces que le roncaba –en la Vocacional Che Guevara, para ser más exactos-; su ubicación está en lo que pudiéramos llamar “la llanura Vocacional Universidad”, por aquello de las más bajas temperaturas del país, y hacíamos de todo para evitar la ausencia de calor… y por supuesto, dejarnos de bañar… es decir, “volar el turno”.

No recuerdo que existieran las aceitadas barritas con sabor de ahora, esas que uno se echa en los labios e impide que se cuarteen –sobre todo aquellos de gruesas protuberancias. Con las escasas colchas nos tapábamos hasta tres, luego de atravesar las tablas de las literas para convertirlas en cameras, por aquello de subir el calor humano… y nada de mariconerías, éramos como hermanos.

En sustitución de las modernas barritas con sabor nos untábamos creyón labial –el de las compañeras de estudio, mientras más rosaditos, mejor… e insisto, nada de pajarerías, era por protección. Luego había que quitárselos, pues Olga Durán, la directora general, decía con voz de trueno que ella quería machitos en la escuela…  qué diría ahora la madre de Niurka, compañera de año, si viera a los varoncitos con pelos pintados, cejas y cuerpo depilado, aretes en cualquier oreja, ya no hay distinción para gay y héteros, o los pantalones más abajo de la cadera… otro “sacrilegio” escolar…

El agua para bañarse estaba que “partía”… coño que había que ser valiente para echarse arriba aquellos chorritos colectivos, nada de separaciones, todos nos vimos crecer los vellos púbicos y alargar el tamaño del pene… qué carajo, si éramos como hermanos y lo seguimos siendo, muy a pesar de andar muchos desparramados por este mundo desigual… más aún para los que nos quedamos en la Isla…

En esos días los puentes de la escuela, pasillos y hasta primeros turnos de clase estaban más vacíos que nunca. Cerrábamos puertas y ventanas, poníamos papeles en los cristales para que ni un rayito de sol entrara al cubículo y ay del que pasara por debajo de los albergues, podía ganarse una buena gritería con apodos incluidos o un cubo de agua… la de veces que corrimos de un lado a otro ante el encabronamiento de algún profesor, que de ingenuo subía las escaleras en busca de culpables… y nadie hablaba, sino, era chivato o “camilito”.

Aclaro, nada que ver con el Héroe de Yaguajay. Era un grupito de chivaticos que tenía lo que sería ahora el jefe de protección de la escuela, aunque a los muy cabrones estaban bien identificados y ni tenían amigos jodedores y vivían más mal que el carajo… pero éramos como hermanos, al final siempre les perdonábamos que tuvieran la lengua larga.

Quien no tuviera a mano los abrigones feos aquellos de cuatro bolsillos, siempre tenía alguno como préstamo para bajar al comedor. Para ir al aula si que no, faltabas y ya, algún socio o socia le metía un cuento al profesor; no se si se lo creerían, pero a fin de cuentas éramos todos muy inteligentes, aprobábamos las pruebas –no nos regalaban las notas como ahora, que conste- y al siguiente año seguíamos en la “cumbancha”.

La prueba de nuestra superior masa encefálica –en materia gris, que vuelva a constar- es que hoy día los hay generales y doctores, gente importante que sale en la televisión –entre los que me incluyo y vuelvo a pisotear la modestia-, en puestos decisores, “buenos cargos”, otros representantes del país en eventos internacionales, ah, y también muchísimos en el extranjero, donde seguro son importantes y si no lo son, pues vienen con el dinerito que aquí no hay y entonces se convierten en importantes…

Nada, que éramos y somos como hermanos. Qué tiempos aquellos , lástima que los que ahora mismo tienen nuestra edad, ni se nos parezcan en inteligencia ni en sentimientos, que hay una de hijos de puta por ahí… pero humanos al fin, puede que hoy “vuelen el turno”, porque está haciendo un frío del carajo… al menos para estos lares…

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