Eficiencia… ¿a cualquier precio…?

Por Boris L. García Cuartero

Club Cienfuegos, exclusivo antes, ¿selectivo ahora?

Club Cienfuegos, exclusivo antes, ¿selectivo ahora?

No me detendré en la necesidad de alcanzar la eficiencia, ni en los malabares para la implementación de un modelo económico sustentable –y lo digo porque trabajo costará, sobre todo, cambiar la mentalidad de algunos, aupados por la inercia, la irresponsabilidad y sobre todo la comodidad-, voy directo al grano, a lo inenarrable, lo inaudito… y créame, pensé que era algo erradicado, pero no…

Resulta que en aras de recaudar más –no veo claro otro objetivo-, quien pretenda visitar algunas instalaciones turísticas en mi ciudad –o extrahoteleras, como quiera que se les diga-hay que pagar una cuota de entrada, sino, nada que buscar más allá de la puerta…poco importa tu condición de asalariado, cuentapropista, apuntalado por la remesa familiar o vago confeso, ah, y turista, claro está.

Palacio de Valle

Palacio de Valle

Dudo –y con toda la vanidad del mundo- que haya otro lugar donde sus moradores tengan tan alta estima por el lugar en que residen. Los cienfuegueros decimos con orgullo nuestra procedencia, mostramos con orgullo lo que tenemos… y ahí mismo está el conflicto. ¡Cómo explicarle a un visitante que apenas puede traspasar el umbral del Palacio de Valle, porque no trae dos pesos cubanos convertibles para hacerlo; a quién se le convence de no poder ver de cerca el Club Cienfuegos, porque no dispone de un peso cubano convertible para al menos caminar por la instalación y ver la bahía…!

Es inaudito, lo digo y lo repito y no es matraca mía. La explicación más simplista no puede ser: se trata de recaudar, de obtener ingresos a toda costa y amparada en una resolución, orientación, o lo que sea, firmada y acuñada por el Ministerio del Turismo –dicen. Al menos, parece, no tiene el tufillo de aquella otra –que nunca apareció- mediante la cual se prohibió por un buen tiempo la entrada de nacionales a los hoteles… que si se “despierta” Nicolás Guillén… tengo, vamos a ver…

Y tampoco me detendré en explicaciones innecesarias de la urgencia por recaudar divisa y bla, bla, bla, son harto conocidas, comprendidas algunas e incomprendidas otras, como la de marras…porque le ronca pagar y después volver a pagar el consumo que hagas, aunque se diga que con el pago anticipado tienes derecho a un refresco, una malta, un trago o chapillas para irte al parque de diversiones del otrora selecto y elegante Yacht Club, devenido en exclusivo y remozado Club Cienfuegos para unos pocos…quien tenga dinero… y esto me suena a retroceso en el tiempo, aunque por otro lado digamos lo contrario…

Club Cienfuegos

Club Cienfuegos

Bueno, ¿y si no me da la gana de tomarme el refresco, o la malta, o el trago o montarme en los carritos locos, qué? dicho así en buen cubano… que hasta para pasar a la tienda del Club hay que pagar el cuc ¡¡¡!!! Recuerdo hace pocos meses a unos visitantes de la capital cómo elogiaron nuestro cienfueguero club, aunque claro, no les costó la entrada, iba a la “cuenta” de una actividad que allí celebramos y que no vienen al caso el cómo y ni el porqué.

No creo que la eficiencia se logre con medidas como esta. Pensemos en que mañana se quitara la libreta de abastecimientos, y no habrían más subsidios, que desinfláramos plantillas y la gente a la calle, en aras de la urgente productividad… y así, ¿a dónde iría a parar la política social de Cuba, para los cubanos, que son más los de a pie, los asalariados o más bien, mal pagados…? ¿todas estas barbaridades a costa de la “eficiencia”?

Creo firmemente que falta gestión para lograr la eficiencia, carecemos de iniciativa,  apremia un mejor trato, buenas ofertas…lograr que la gente entre a los lugares y no que se azoren por los precios o lo injusto de una medida que ofende y no solo el bolsillo, sino la sensibilidad de quienes, como los cienfuegueros, estamos orgullosos de las singularidades de la ciudad donde vivimos.

Ya basta con que para muchos estos servicios sean el regalo inalcanzable o de grandes sacrificios en la familia del hijo cumpleañero, o la mirada nostálgica de los de más edad…¡cómo nos falta camino por andar para logar eficiencia en la gestión productiva y de los servicios y sobre todo para erradicar el facilismo!

Una estimada colega me reencendió el bombillo con este asunto, un excelente trabajo periodístico está en preparación, de publicarse en nuestro canal, ya tendremos tela por donde cortar para otro buen debate con los televidentes…

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