La guagua

Por Boris L. García Cuartero

Hacía mucho tiempo no montaba en guagua –en Cuba, así llamamos a los ómnibus. No tengo carro particular, solo que me gusta caminar y cuando de trabajo se trata, pues necesariamente tiene que ser con el transporte del Telecentro… cuando lo hay… además, Cienfuegos no es una ciudad tan grande y para llegarme hasta el centro, a pie es mucho mejor que montar en guagua…

Debía ir a una instalación recreativa de Punta Gorda, donde entregarían los premios del Festival de Televisión en la provincia –de la actividad prefiero ni comentar, aunque recogí los que me tocaban- y por mi madre que ni me acordaba que ya la gente se va de playa, con estos calores y un sol que raja las piedras… solo caí en cuenta cuando llegué a una de las paradas del Prado…

¡Ay, las guaguas, qué experiencia única! Todos los olores al unísono, desde los perfumes de shoping, hasta los que emana el cuerpo humano en este período de desodorantes de shoping y tanto calor… la más agresiva ¿compostura? humana y las llamadas malas palabras, que no pueden faltar en esta época de mala educación y mucha instrucción, aunque parezca contradictorio…

No fue tacañería –por si alguien se le ocurre pensar que debí alquilar un taxi o trasladarme en bicitaxi- es que una compañera de trabajo casi me obligó a montar en guagua…¡y qué guagua…! La ruta Uno llena de muchachos, madres con sus muchachos, algunos en brazos todavía… la gente que hoy día no cree ni en su madre… y el chofer de buena gente, a montar a todo el mundo… y un pasito atrás por favor y los más a no moverse porque en la próxima parada me quedo…

…que aquí no cabe más nadie, y despega que me estás rozando…y las palabrotas… ¡oye ni pin, que si no me das un chanche pa bajarme le paso por arriba a to el mundo…! ¡coj que aquí hay muchachos chiquitos y al que le de un golpe lo despin…en fin, me bajé una parada antes, aquello era insoportable… que hasta yo estuve a punto de despin a más de uno…

Las guaguas son la expresión más cubana de uno de los problemas más acuciantes de la Isla y por supuesto, la más genuina expresión de esa cubanía que ahora mismo se ha transformado en grosería, chabacanería, el sálvese quien pueda de estos tiempos y no de la jodedera propia de los antillanos, quienes nos hemos impuesto a las carencias a fuerza de humor y un aguante sin par…

Por lo que a mi respecta, en un buen tiempo no me monto en una guagua, si total, me gusta caminar, conversar con la gente, saludar a quien me tropiezo y “disfrutar” de este sol y calor a golpe de juguitos, batidos y cerveza…pero siempre me llama la atención algo: ¿Lo harán por joder?, si se sabe que en estos meses ya la gente se da sus chapuzones en las playas de la ciudad, porqué carajo no refuerzan la ruta Uno… y después le echamos la culpa al bloqueo de todas nuestras penurias…

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2 Respuestas a “La guagua

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