El cumpleaños de mi madre…

Por Boris L. García Cuartero

cakePensamos pasarlo bien, en familia, como dicen que Dios manda -¿y existirá Dios realmente, porque qué manera de andar jodío este mundo? Pero no pudo ser peor, pues tremendo susto que nos llevamos con el anuncio de fuertes diarreas y el peligro de deshidratación…¡justo el día de su cumpleaños!

Me enteré tarde, pues no quiso que me avisaran, pues pensó sería cuestión de unas horas, algo que le cayó mal, en fin… porque de lo que si estaba segura es que no se trataba de cólera, ya que no había fiebre, ni dolores de cabeza, ni vómitos, además, para la prensa en Cienfuegos no hay cólera, así que tenía una preocupación menos.

Una rápida investigación de muestra dio como resultado que no era una afección bacteriana, la presión alta se compuso con el tratamiento adecuado y un interminable suero competía con mis múltiples ocupaciones del día y los preparativos para la comida –la paella, claro-, que bien dijo el médico ni se atreviera a probarla, pues el ingreso sería seguro y a las pocas horas de consumar la gula.

Cumplimos con lo que indica el sistema sanitario: primero a la atención primaria y no hubo necesidad de utilizar la secundaria. Solícito el médico, enfermeras y el resto del personal, no hay quejas que formular y que conste, aunque el galeno es amigo mío, no hubo interferencia alguna a costa de mi profesión ni conocimiento público de mi cara, voz y nombre… bueno, al menos me lo quiero creer, para seguir creyendo lo potencia que somos en materia de salud…

Dada de alta y sin peligro alguno para su vida –insisto, no hay cólera en la provincia, aunque la gente lo diga, lo digan los medios de comunicación de afuera y hasta el mismo personal de Salud en el territorio-, pues celebramos el cumple, con paella y con todo lo que lleva, ensalada mixta, el cake de cumpleaños y vino para acompañar el marisco. Mediana alegría, y eso si, el deseo de que la vieja cumpla muchos más de los 69 alcanzados esta vez…

Me queda este domingo Día de las Madres para cumplir con la rutina de cada año –quise decir los agasajos correspondientes- y entonces nos tomaremos la botellita de sidra guardada para la anterior celebración, que por razones de estómago no pudimos abrir en familia…¡qué susto, coño…! aunque a decir verdad enseguida me tranquilicé porque parece ser que no hay cólera en la provincia… al menos quienes tienen que asegurarlo o no se atreven, o no quieren o en realidad no lo hay… ya a estas alturas…

Nota: Cualquier ironía es pura coincidencia, nada tiene que ver con la realidad…

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