Mentalidad vs mentalidad

Por Boris L. García Cuartero

Me hicieron llegar la conferencia del profesor Manuel Calviño acerca del cambio de mentalidad, ante un auditorio de jefes y sus reservas. Soy fan de su programa Vale la pena, porque siempre nos invita a reflexionar sobre nuestro comportamiento y sí, siempre vale la pena escucharlo, atenderlo y ser consecuente con sus planteamientos.

En un tono coloquial dice unas cuantas verdades en dicho material; se nota que los asistentes disfrutaron de sus chanzas y exactitudes que tan grandes como templos, tuvo a bien exponer para concluir que habrá que cambiar la mentalidad, poco a poco, sin perder las esencias, que es definitiva, salvar y perfeccionar nuestro proyecto social.

Pero cómo, se cuestionaba Calviño –y nos cuestionamos todos-, si somos los mismos para el cambio, si entre nosotros mismos ha de producirse el milagro de suprimir la inercia, la improductividad, las incomprensiones, de transformar los métodos y maneras de dirigir para que un colectivo cambie también su manera de pensar y actuar, porque sin el ejemplo de quien conduce, el reclamo de Raúl podría convertirse en otra consigna revolucionaria, sin más repercusión que el enarbolarla en los momentos discursivos.

Reflexiones y ejemplos de su ejercicio profesional llevan un hilo conductor que pone a pensar a quien le escucha, se ve reflejado una y otra vez, comprende cuánto pudo escuchar alguna vez en lugar de imponer, de creerse con la verdad absoluta en sus manos y sin miramientos liquidar la capacidad de otros para pensar, establecer, proponer, aun con el riesgo de los equívocos, que siempre estarán presentes en cualquier obra humana.

-y aunque como pauta a la hora de dirigir mi colectivo, con quien comparto la creación, también entendí cuánto me queda por hacer en aras del objetivo final: un buen programa de televisión.

Creo que tarde llegó a mis manos la conferencia de Calviño, lo digo porque data de abril de 2012 y creo más, debiera difundirse una y otra vez, sin dejarla únicamente para los jefes, sino también para quienes subordinados estamos a cuestiones que a veces no nos convencen, para quienes conocemos métodos inamovibles, que quizás en otro momento dieron resultados, pero que en el contexto actual necesitan ser actualizados.

Coincido con el profesor de “Vale la pena” en que hemos avanzado con el tiempo, nos han salido muchas cosas bien, pero otras no han tenido resultados y seguimos machacando sobre lo mismo, como si chocar con la misma piedra más de una vez aumentaría las experiencias, esas que a veces nos hacen creer que nos las sabemos todas, pero la fórmula no es aplicable a todos por igual.

Nadie crea que se hace un llamamiento al caos, mucho menos a violentar lo establecido, sino a probar métodos más participativos, a ESCUCHAR, a no imponer, sino a pensar juntos, a convencer y sobre todo a ser ejemplo. Y la mayor responsabilidad la pone en manos de los jefes, como conductores de colectivos y guías de los cambios imprescindibles para estimular el disparo en la creación de bienes y servicios.

Ver y volver a ver la conferencia impartida por Calviño, es una pauta que estoy seguro vale la pena.  

 

 

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2 comentarios

Archivado bajo Sociedad

2 Respuestas a “Mentalidad vs mentalidad

  1. Amparo Autran.

    Mucho discurso pero en la práctica el cambio de mentalidad de las cabezas pensantes y muchas dirigentes de la Isla, siguen estancadas, con métodos e inventos puestos en practica que solo ocasionan disgustos en la población, hacen falta muchos Calviños, y que lo escuchen e interioricen quienes de una forma u otra desde las instancia de dirección de un nivel u otro llevan las riendas de la nación. –Indudablemente el Bloqueo es un freno económico, pero hay otro freno interno y es que no acabamos de sacudir de la mente métodos alcaicos, la vida es cambiante, estamos en el 2013 y han pasado cinco generaciones desde el primero de enero del 1959, que el propio proceso revolucionario les ha dado la oportunidad de cultivarse, que es algo así como saber pensar y que desean el cambio de mentalidad, porque es una necesidad coyuntural para que se haga efectivo el proyecto de mejoramiento social. Trabajar por y con eficiencia, sin tanta burocracia, realizar más aperturas organizadas, sin faltar a la esencia ética de la nación, dar más oportunidades para que cada cual realice su proyecto personal, adecuadamente, en fin desde la super-estructura hasta la infraestructura, y viceversa. Cambiar la mentalidad, es palabra de orden.

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