Los maestros que me enseñaron

Por Boris L. García Cuartero

El lógico decurso me llevó a otros grados en la enseñanza. Siempre me persiguió el apellido Cuartero, pero jamás como ventaja, sino como compromiso, debía ser fiel a la educación que suponían mis profesores debió ser impartida desde la cuna.

Becado me fui con muy corta edad. Ingresé a la Vocacional de Yaguaramas, con un promedio de 97 y un algo más –por cierto nunca más alcancé ese promedio… no se y si se porqué-; recuerdo que los profesores eran casi tan jóvenes como nosotros, procedían en su mayoría del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce y eran buenos maestros, nos enseñaron bien, la prueba está en cada uno de nosotros.

Mi abuela, como otros muchos padres, madres y abuelos, me llevaba a la escuela la jaba del refuerce para el resto de la semana –los pases a casa eran cada 21 días. Los alimentos de todo tipo eran para nosotros, no para los profesores, ni para Bárbara Alonso, aquella imponente directora bautizada como “la beibi” o María del Carmen, la subdirectora, conocida por “la barrabás”…sobran los comentarios…

Si algo de aquel refuerzo se le hubiese dado a Juanillo –el profe de Física-, quizás muchos, entre los que me incluyo, jamás hubiéramos tocado cubo, balleta y palo de trapear para limpiar pasillos a deshora. La integralidad de los profesores radicaba en su conocimiento de la materia que impartían, la disciplina que nos exigían en el aula –a Gradaille no se le levantaba nadie en medio de la clase para jugar pelota-, el ejemplo que fueron para sus alumnos.

Algunos muchachos quedaron en el camino porque no llegaron a los 85 puntos de promedio que exigía la Vocacional para la permanencia en la escuela. Tenías que irte y punto, no había devaluación para los profes, no existía la manera de comprar las notas, el único regalo que recibían los maestros era la verdadera promoción, sin errores ortográficos, porque también sin la correcta escritura y pronunciación del idioma estaba en juego que siguieras en la escuela.

Trabajamos como mulos en la siembra de naranjales en Yaguaramas, los mismos que luego vi perdidos en marabú cuando regresé a esa tierra colorá pasados varios años y por mi madre que me dieron ganas de llorar. Las guatacas eran más grandes o del mismo tamaño de nosotros, los tubos del regadío pesaban como carajo, las normas a cumplir en el campo eran del coño e su madre, pero los “técnicos” las exigían y las cumplíamos, con mucho esfuerzo.

Ya en la Vocacional de Santa Clara fue la misma historia con los profes. Subimos y bajamos escaleras como unos locos para cambiar de aulas, según la clase que tocaba…los laboratorios en el quinto piso del docente, los talleres de Educación Laboral en el sótano o primero…y aquí estamos, no recuerdo que ninguno se desfalleciera en el camino y la integralidad de los maestros era eso: conocimientos profundos de las materias, honestidad, disciplina, respeto…jodí todo lo que me dio la gana, pero nunca mandé bien lejos a ninguno, como me gustaría hacer ahora mismo con algunos cercanos y tampoco lo hago, me enseñaron bien.

De la Universidad ni hablar. Éramos 60 y tantos el primer curso, terminamos solo ocho. Recuerdo que una vez se produjo una protesta generalizada por las notas del profesor de Química Orgánica, el vicedecano docente preguntó a los airados alumnos quién era el profesor y al conocer que era Quincose, les dijo: “los malos son ustedes, él es un buen profesor”.

No hubo esa vez ni nunca revisión de pruebas, ni mucho menos botellitas de ron o alguna que otra jabita ¿sería que éramos gente común, hijos de campesinos y obreros, o es que todavía no existían las corporaciones, cadenas, engreídos y oportunistas? pero no lo creo, es que nuestros maestros eran honestos, exigentes consigo mismos…ah, y entre los que quedaron en el camino había algunos con pésima ortografía…si te graduabas era porque lo merecías, estoy casi seguro que no existían cifras, ni planes, ni evaluaciones, solo el mérito del conocimiento.

¿Qué pasó después, porqué y cómo se descompuso la exigencia por el saber?

 

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Sociedad

4 Respuestas a “Los maestros que me enseñaron

  1. Armando Gonzalez Bolufe

    Parte del problema Boris comenzo con las absurdas exigencias a los profesores de “elevados indices academicos de acuerdo a lo que espera la revolucion de los constructores del hombre nuevo”, por ahi comenzo el relajo que ha severamente minado la educacion cubana. Lo sabes bien, mi madre, al igual que tu abuelo Cuartero y tu tia Orietta, formo parte de esos profesores que sufrieron de los aburdos y anti-pedagogicos lineamientos del MINED en aquellos tiempos que dieron al traste con no pocas verdaderas vocaciones de calificados profesionales de la educacion cubana, esas tempestades trajeron estos barros y como bien dices, tu abuelo Cuartero debe estar sufriendo amargamente desde el cielo de los ateos (compartido por mi madre EPD) al ver en lo que se ha convertido la institucion a la que dedico los mejores años y esfuerzos de su vida.

    Me permito copiar y pegar extractos de un articulo de Juventud Rebelde sobre el tema que expresa la magnitud de la hecatombe mucho mejor de lo que yo pudiera.

    El fenómeno del fraude académico en La Habana es “un tipo de corrupción” bastante frecuente, según reveló un sondeo que publica este domingo el periódico oficial Juventud Rebelde, según EFE.

    La indagación aplicada en seis municipios de la capital arrojó que el 30% de los alumnos encuestados incurrió en alguna manifestación del fraude académico, señala un extenso artículo del periódico que también reconoce la responsabilidad de los padres y la participación de profesores en este problema.

    Entre las formas de fraude, durante la indagación salieron a relucir desde “comprar la nota” al profesor, así como “adquirir la prueba”, “aumentar o cambiar las notas”, hacer favores o trueques”, realizar regalos, pruebas que se “filtran”, “soplar” las respuestas en los exámenes para “ayudar” a los alumnos.

    “El fraude académico puede considerarse un tipo de corrupción, ya que implica una deformación ética por el ánimo de lucro sobre una esfera trascendental como es la educación pública-gratuita, o por el interés individual de los estudiantes por alcanzar metas sin el esfuerzo propio”, afirma el periódico.

    El rotativo subraya que la mayoría de los estudiantes y padres entrevistados coinciden en que para “ganarse” a un profesor a través de favores o trueques “se necesita persistencia, pues muchos defienden la ética de la profesión, aunque otros están dispuestos a mancillarla”.

    Uno de los profesores citados, nombrado Eliécer, sostiene que la culpa de los fraudes “es también de los padres, que son los que dan el dinero para que compren las pruebas o van a hablar con el maestro para que ayude a su hijo”.

    Solo puedo agregar, Que Dios nos Coja Confesados..!! como decia mi abuelita. El fallido experimento castrista del “hombre nuevo” se ha convertido en un moderno Frankestein que regresa con rabia a demostrar los peligros de la ingenieria social marxista-leninista.

    Saludos, Bolufe.

    Me gusta

    • Estamos de acuerdo en algunas cuestiones. Es cierto, nunca debió exigirse promoción a toda costa y mucho menos evaluar a los profesores por los resultados académicos, poner en juego su salario por una medición absurda del rendimiento de sus alumnos. Eso está pasando en nuestras escuelas, como bien aparece publicado en Juventud Rebelde y como ves ya en la prensa aparecen ciertos fenómenos que hoy nos perjudican como sociedad, eso es que estamos cambiando hasta el papel de los medios de comunicación. poco a poco se va abriendo el camino, pero no solo desde el gobierno pueden cambiarse las cosas nosotros también somos entes sociales con responsabilidades y quién paga el soborno en las escuelas, quiénes aceptan que sus hijos tengan lo que no se merecen…

      Me gusta

  2. Armando Gonzalez Bolufe

    Asi es Boris, un indicador de cuan grave es el problema es que precisamente los padres han aceptado como algo normal el pagar prebendas para asegurar que sus hijos sean promovidos al nivel superior a pesar de no “saber donde estan parados”. Era inconcebible hacerle alguna propuesta de ese tipo a tu abuelo Cuartero cuando se paraba en la puerta del cine Luisa en epoca de examenes del Preuniversitario Jorge Luis Estrada de Cienfuegos en plena exhibicion de alguna pelicula de estreno para asegurarse que sus estudiantes realmente estudiaran y no se dedicaran a soñar con las curvas de las actrices de moda, eso lo vivi yo en carne propia con el agravante de “se lo voy a decir a Rosa Bolufe…” lo que pesaba como una losa sobre mi adolescente consciencia y me inhibia de sueños eroticos en epoca de pruebas semestrales o finales, al fin le agradezco de por siempre haber completado mis estudios por mi propia cabeza, a las buenas o a las malas.

    Saludos, Bolufe.

    Me gusta

    • La familia es la célula fundamental de cualquier sociedad. De la formación que se reciba en el seno familiar depende el futuro de cualquier ente social. Quien dice groserías es porque en casa se las enseñaron como gracia desde pequeño y luego no hubo control, quien anda por la calle comoquiera es porque sus tutores no saben en qué anda ni cómo anda, quien aprueba por prebendas es porque los padres las pagan, quienes usan mal el uniforme escolar es porque en casa se los arreglan, los adolescentes con desajustes en la conducta, busca en casa, de los mayores algo han aprendido, quien roba es porque en casa lo aprendió o no lo reprimieron a tiempo, en fin, la lista sería interminable. La falta de atención a los hijos, los malos ejemplos…luego la culpable es la escuela, la sociedad que no reprime las malas conductas…es un fenómeno complejo. El llamado período especial representó un viraje en los valores, se ha dicho y redicho, ahora enderezar es un tanto complicado, pero habrá que hacerlo, este siempre fue un pueblo culto, respetuoso y respetado, alegre, luchador, pero somos los mayores los principales responsables, dejarlo a la buena de Dios sería catastrófico.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s