Del coraje de los cubanos

Por Boris L. García Cuartero
Fui testigo de una noble discusión entre dos veinteañeros muchachos. Era a propósito de la cumbre extraordinaria del ALBA, relacionada con la amenaza real del virus del Ébola para cualquier país de este maltrecho mundo, y uno decía que a los médicos cubanos que se la juegan en el continente negro, les pagarían ocho mil dólares mensuales, más carro seguro al regreso, mientras el otro defendía que era a puro cojones que aquellos estaban allá.
Cada cual defendió sus puntos de vista mientras una verdad irrebatible se impuso: 256 coterráneos y profesionales de la Salud están “en medio de la balacera” –frase que les escuché decir-, repartidos entre Sierra Leona (165), Liberia (53) y Guinea (38), todos a riesgo de sus propias vidas, pero ante todo, preocupados por salvar la vida a millones de personas, si se extendiera lo que ya está considerada como una terrible pandemia.
Sobraban los argumentos para una buena conversación –a la que me sumé con mis aires de sabelotodo- y no se si por respeto o porque les convencí, entre todos aceptamos la segunda de las opciones: el coraje de los cubanos es inigualable, más allá de las políticas, de las ideologías, de las creencias y de las cosas materiales que a todos por acá nos faltan y que necesitamos.
Precisamente a no politizar este “tema” ha sido el llamado de las organizaciones mundialistas de la Salud. Se trata de salvarnos todos, sin tomar en cuenta lo que nos divide, porque la vida de un ser humano está por encima del bien y del mal, y se trata de otro peligro para la humanidad, ya resentida entre odios, guerras, escaseces y abundancias.
Creo en el convencimiento de quienes se la “juegan”, aunque los pesos que represente esta osadía puedan ser disfrutados por otros –al decir de los muchachos-, creo en la formación de nuestros profesionales de la Medicina, más allá de las pacotillas y de las propias dificultades internas. No creo que nadie se aventure a tal desafío por obligaciones o chantajes de ocasión, aunque “los capitanes permanezcan en las trincheras, mientras los soldados entran a la batalla”- frase acuñada por estos jóvenes y aclarada en reciente reflexión de Fidel.
Estos dos muchachos son la prueba de quienes por coraje se enfrentan a las dificultades. Ellos se inventaron su negocio particular, comprenden, no entienden y quieren vivir mejor de lo que les depara el día a día en un taller de reparación de computadoras y sus componentes, pero prefieren hacerlo aquí, donde están los suyos y a la espera de mejoras, porque tiempo tienen para verlas y contribuir a que así ocurra.
El Ébola les resulta tan lejano que apenas reparan en sus consecuencias, en las manifestaciones clínicas de la enfermedad; mas reparan en la preocupación continental, con cita en La Habana y les preocupa la vida de sus coterráneos “en medio de la balacera. Que nadie dude que se trata de un buen síntoma, también de ese coraje que llevamos en la sangre.

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2 comentarios

Archivado bajo Sociedad

2 Respuestas a “Del coraje de los cubanos

  1. vecino

    vaya el boriii>

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  2. Armando Gonzalez-Bolufe

    Muy bien por la no politizacion de este asunto pero entonces porque militarizarlo..?, no se trata de una batalla ni de una balacera contra el Ebola, solo es una campaña sanitaria por el control y erradicacion de ese mortifero virus con importante participacion de los medicos cubanos, eso es todo.

    Saludos, Bolufe.

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