Crónicas caraqueñas (¿hallaca o tamal?)

Por Boris L. García Cuartero

Desde que llegué a Caracas escucho hablar de una de las delicias de la cocina venezolana. Y uno se pone a buscar similitudes, un tanto por orgullo y otro por la imprescindible adaptación a los nuevos sabores y olores… cuestión de necesidad más que de glotonería.

La mesa navideña en este país está bien surtida de tradiciones –y digo tradiciones porque esta vez muchos, creo, no llegarán ni a la mitad del surtido, por la carestía de los productos y la crisis provocada. No, obstante hoy probé la hallaca, algo que me habían dicho se parecía al tamal… pero no.

Según la Wikipedia, la hallaca o hayaca es un tamal típico de Venezuela. Consiste en una masa de harina de maíz sazonada con caldo de gallina o de pollo y pigmentada con onoto o achiote, rellena con guiso de carne de res, cerdo y gallina o pollo (aunque hay versiones que llevan pescado),

A esta “bomba proteica” se le agregan aceitunas, uvas pasas, alcaparras, pimentón y cebolla (también se puede hacer de caraotas negras o frijoles negros, para que me entiendan mejor), envueltas de forma rectangular en hojas de plátano o de bijao (palma semejante a la del plátano, aunque de textura más fuerte), para finalmente ser atada con pabilo o pita y hervida en agua.

También es popular en ciudades colombianas como Cúcuta y Barranquilla, donde puede encontrarse todo el año, así como también por todos los Llanos Orientales (Arauca, Casanare y Meta), en la isla de Curazao y sus vecinas Aruba y Bonaire, en las Islas Canarias,9​ Puerto Rico, Costa Rica, España y en Ecuador debido a las influencias migratorias. En estos lugares ha sido adoptada como uno de sus platos tradicionales.

Después de las explicaciones de rigor –y la boca hecha agua, estoy seguro- puedo decir que la hallaca no se parece en nada a nuestros criollísimos tamales, ni en su forma, ni en su contenido –faltara más- ni en el sabor. Para quienes esperen lo mismo que yo, nada de maíz desgranado y molido en casa, se hace con la misma harina de las famosas arepas venezolanas.

Y claro que son sabrosas las hallacas, ¡y como caen en un estómago con deseos de comer! Solo que este “vago culinario” se propone hacer la versión cubana entre el tamal y la hallaca en cazuela… y como cubano al fin, sin tanta carne y mucho menos el resto de los ingredientes, vamos que no hay que exagerar, que con pollo, res y pescado hay para hacer otros platos…ya contaré…

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